Aylan

Aylán Kurdi y la utopía de Schengen son las caras del actual éxodo de África y Asia, la mayor crisis de desplazados, refugiados y migrantes desde la Segunda Guerra Mundial. El primero, es el niño de tres años que yace muerto sobre una playa turca y cuya fotografía conmueve en las redes sociales, como el más inocente de los íconos de la guerra que aplaca a la Primavera Árabe y que devela la inhumana estrategia de Estado Islámico. La segunda, es un acuerdo de libre tránsito, un atisbo de democracia supraconstitucional, que hoy ―pese a las restricciones del último bienio en Austria, Hungría y Alemania― representa la mayor esperanza para las víctimas de la represión: cada uno de los 26 países de Europa que lo integran es un Estado que respeta la vida y los derechos humanos.

Aquel infante es uno de los miles que han dado testimonio de la negligente tolerancia de las naciones y de la ciudadanía a los conflictos del África. Una falsa yihad que ha destruido al Estado y que controla rutas comerciales de crímenes contra los DD.HH, de lesa humanidad y de guerra. Desde el tráfico de armas químicas y armas biológicas, hasta el tráfico de personas, pasando por violaciones, esclavización de niños, venta de órganos y plasma; creando una economía que sostiene fortunas de Rusia, China y paraísos fiscales.

El punto de inflexión en la perplejidad global ha ocurrido esta semana. Desde Angela Merkel que ha decidido abrir fronteras y recibir 800.000 asilados, hasta las campañas civiles que acogen a refugiados en casas de personas comunes, son signos de una respuesta que debe consolidarse. No basta el reclamo contra la inacción de la ONU que desdeña los mecanismos que el derecho internacional humanitario provee para restablecer la paz, aplicar justicia penal y reparar a las víctimas. Ello no tiene otro nombre que responsabilidad internacional de proteger y está muy lejos de las caricaturas que acusan a la OTAN y a EE.UU de perpetuar la guerra con fines imperialistas.

2.209 son los niños que han muerto durante el 2015 sólo en Siria, y se calcula que otros 700 se han ahogado rumbo a Schengen.

Por ellos, bien vale creer en la legitimidad de la intervención militar contra los grupos yidahistas y la responsabilidad internacional de proteger.

http://www.diarioconcepcion.cl/?q=node/810

 

Anuncios