Funerali di Vittorio Casamonica a Don Bosco 20 agosto 2015 a Roma ANSA/MASSIMO PERCOSSI
Funerali di Vittorio Casamonica a Don Bosco 20 agosto 2015 a Roma
ANSA/MASSIMO PERCOSSI

El pasado 20 de agosto, mientras la banda Cinecittá interpretaba Brucia la Terra, –la canción más famosa del film El Padrino, miles de pétalos de rosas color carmesí caían desde un helicóptero acompañando el más polémico funeral de los últimos 30 años en Roma: el escándalo Casamonica.

Un evento donde la estética caricaturesca exhibida en las teleseries sobre la mafia fue la reinante y que ha generado el debate sobre la legitimidad social alcanzada por los capos en la Ciudad Eterna. Un hecho político que involucra desde el alcalde y la jefatura de policía, hasta las autoridades del Ministerio de Justicia, e incluso al Arzobispado y al Papa, pues el Clan Casamonica exhibió exultante su poder e impunidad conquistados. Allí, la lujosa carroza mortuoria, idéntica a la que transportó a Rodolfo Valentino, fue seguida por lloronas que obsequiaban figurillas bendecidas del difunto.

En su recorrido, las calles estaban decoradas con varias gigantografías, siendo la más excesiva aquella del fotomontaje que mostraba al ‘boss’ vestido de papa, en el bellísimo atuendo de Armani para Woijtyla. Sus deudos, prófugos de la Justicia o presos condenados por narcotráfico y lavado de activos tomaron palco, a vista y paciencia de toda Italia, en su ópera popular. Durante dos días, el héroe esculpido en fino mármol, fue Vittorio Casamonica, el Don de Roma y la Ciocciara, una mixtura de Vittorio Andolini da Corleone y de Vittorio Manalese del Clan Siciliano.

El caso ha adquirido notoriedad mundial pues coincide con la presentación del Índice de Paz Global 2015, que ubica a Italia entre los países con mayor tolerancia hacia la violencia de los narcotraficantes, y cuyas causas estarían en la aceptación del uso de la fuerza que detentan por oposición al Estado, en especial tras el Tangetópolis. Mismo fenómeno que se extiende por el mundo.

En Chile, en el puesto 29 entre 162 Estados, la percepción de que es un país conflictivo está determinada por los problemas en educación, salud, pensiones y discriminación contra minorías étnicas y sexuales. Ergo, se advierte que si la tolerancia a dicha violencia no logra ser erradicada por la Justicia ni por la política tradicional, serán otros grupos Casamonica quienes llenarán el vacío.

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