Bachelet y la APEC

El arribo de la presidenta Bachelet a la Cumbre de la APEC no sólo ha inaugurado una nueva etapa en las relaciones exteriores de nuestro país, sino que ha fortalecido la imagen internacional de las reformas emprendidas por su gobierno. Un camino donde las contradicciones ideológicas hace décadas que nuestras autoridades políticas han decidido supeditar a la apertura comercial. Así, a un primer objetivo estratégico, como es una alianza macrofinanciera inmediata con las Brics, en especial con Rusia y China, se suma otro propósito: consolidar el ‘modelo Bachelet’. Para ello, la propuesta de ‘una política de cooperación y derecho al desarrollo’—coadyuvante de las transformaciones impulsadas por la Nueva Mayoría—, pese a las críticas de la derecha nacional, exige de los aplausos en el mundo de las grandes inversiones internacionales. Y lo ha logrado con éxito.

Los compromisos de patrocinio del FMI, manifestados desde junio por Christine Lagarde y sus subdirectores; o la reciente defensa del ‘capital reformista’ conquistado por la mandataria, según palabras de Angela Merkel, son signos inequívocos de que su sociedad de derechos garantizados no implica temeridad marxista alguna. En nada afectan el ‘modelo Bachelet’ los artículos de la prensa neoliberal que en Chile tanto asustan y se sobrevaloran. Ni el párrafo del Financial Times denunciando la ‘nueva mediocridad’ de la economía local, ni las columnas de opinión en la Forbes sobre ‘la destrucción de las libertades económicas’ o ‘la regresividad y arbitrariedad de la reforma educacional’ publicada por The Wall Street Journal hacen mella en el programa.

Si durante su primer mandato el ingreso a la OCDE coronó un quinquenio de esfuerzos legislativos por alcanzar los estándares de Canadá y la UE, ahora lidera el apoyo a la iniciativa china de una ‘zona de librecomercio de la APEC’. Allí, en Pekín donde se celebran los 25 años del foro —análogos a la caída del Muro de Berlín— Bachelet obtiene el criticable beneplácito del revisionismo de una tiranía, cuyas inversiones en Venezuela, Cuba e incluso Chile, abren las puertas de otro orden global: la institucionalidad paralela al Banco Mundial y al FMI que tanto prometen las Brics.

http://www.diarioconcepcion.cl/2014/11/11/#2/z

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