Welcome to New York

Welcome to New York es un polémico film de Abel Ferrara, cuya estética hedonista y lenguaje desembozado en torno al poder, molesta y avergüenza a los franceses. No sólo porque expone la vida íntima de un personaje ficticio basado en Dominique Strauss-Khan, pionero en la propuesta de reforma social del FMI, y su humillante caída; sino porque desnuda las miserias de la elite por la titularidad de un cargo.

Un espejo donde nadie quiere mirarse, pues en el último trienio los casos judiciales que involucran a autoridades -de derechas y de izquierdas- se suceden uno tras otro: tráfico de influencias, prevaricación, malversación y otras corruptelas se conjugan en una trama que evoca ‘el manos limpias’ italiano.

Ahora, el Caso Tapie involucra a la más conspicua candidata a la cabeza de la Comisión Europea, nueva socia de Merkel y carta presidencial para derrotar al socialismo: Christine Lagarde. La directora gerente del FMI ha sido imputada por negligencia ministerial en la autorización del arbitraje que falló en 2008 una millonaria indemnización a favor de un financista de Nicolás Sarkozy.

A su vez, el ex Presidente, quien se encuentra con arresto domiciliario, enfrenta seis investigaciones, casi todas por financiamiento ilícito de sus campañas presidenciales. Las más reprochables: las comisiones ilegales por venta de submarinos a Pakistán, los euros del derrocado Gadafi, y las donaciones de una enamorada y anciana Madame Bettencourt, controladora de L´Oréal.

Por su parte, el año pasado, un cisma se abrió en el Gobierno de Hollande: Jérôme Cahuzac, su ministro de Finanzas y más estrecho colaborador, renunció porque la prensa descubrió que durante dos décadas evadió impuestos, depositando las sumas en un exclusivo fondo de un banco suizo. Ello derivó en una serie de medidas administrativas de transparencia de activos y prohibiciones al lobby. Sin embargo, dicha autorregulación no ha mejorado la imagen del Ejecutivo, pues el sistema legal y de justicia previo tampoco ha sido eficaz.

Vale entonces, pese a estar lejos de este glamour, que en Chile el debate parlamentario mire la experiencia de Francia y actualice su legislación e institucionalidad sobre donaciones para campañas políticas.

http://www.diarioconcepcion.cl/2014/09/09/#2/z

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