Gaza bajo los ataques de operación 'Margen Protector'

Julio ha sido el mes de los mayores ataques militares que la Defensa israelí ha perpetrado sobre Gaza en los últimos siete años. Crímenes de guerra y manifiestas omisiones de prerrogativas fundamentales contra la sociedad civil palestina, sometida hoy a una cruenta ocupación. Desprecio por el reciente gobierno de unidad nacional liderado por Mahmud Abbas y que, por primera vez en décadas, logra la adhesión de Hamas a la vía pacífica de un Estado palestino. Esta es la huella de ‘Margen Protector’, la operación del gobierno derechista de Netanyahu que, argumentando una inminente amenaza de la yihad y sus misiles —tras la ejecución de tres adolescentes israelíes ocupantes—, ejerce autárquicamente su poder de justicia, incluso infringiendo el mismo orden que en 1948 reparó el genocidio nazi al crear la figura de Israel.

No bastan, entonces, la condena verbal y la orden de cese al fuego para ambas naciones pronunciadas por el Consejo de Seguridad de la ONU, máximo organismo de gobernanza mundial. A la reivindicación histórica de su soberanía estatal, del derecho al retorno, a la propiedad de territorios ancestrales, y a la reparación de las víctimas, ahora se suma la petición de la responsabilidad internacional de proteger.

Esta es la única institución legítima y de última ratio que justifica una intervención humanitaria de parte de los cascos azules y con miras a la instauración y financiamiento de un gobierno en el corto plazo. Esenciales son el reconocimiento universal —por parte de la Asamblea General— de un Estado con las fronteras anteriores a 1967, y la consolidación de la paz a través de la justicia transicional. Algunos abogan por remitir excepcionalmente a la Corte Penal Internacional los casos más emblemáticos, aunque ello resulta casi ilusorio. Libia y Mali son los ejemplos más cercanos.

Los infructuosos pasos de Palestina y la diplomacia humanitaria demuestran la debilidad de las medidas políticas de la ONU; no de las jurídicas que aún no se plantean. En el Consejo de Seguridad, Chile es un integrante que podría proponer, aunque sea en la soledad, una solución de garantías ajustadas a ese derecho que tanto dice defender: la responsabilidad internacional de proteger.

http://www.diarioconcepcion.cl/2014/07/15/#2/z

 

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