VATICANO Y MEDIO ORIENTE

El Papa Francisco, el titular de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, y el Presidente de Israel, Shimon Peres, se estrechan las manos y plantan un olivo tras la oración conjunta por la paz en Medio Oriente. Junto a ellos también está el patriarca de la Iglesia Ortoxa, Bartolomé I (8 de junio, 2014, en Santa Marta).

Tres hitos recientes en la política exterior del Vaticano revelan el giro hacia el Medio Oriente que busca imprimirle el papa Francisco: la visita a Abdulá de Jordania, la gira por Gaza y Jerusalem, y el encuentro con Shimon Peres y Mahmud Abbas en Santa Marta. Todos prueban un cambio de perspectiva que va más allá de la antigua ‘ostpolitik’ y las tesis de la neutralidad frente a los conflictos armados y a la criminalidad estatal.

Así, en lo inmediato, busca legitimar su rol de facilitador en la Conferencia de Paz de Siria y apoyar la vía pactada hacia el reconocimiento de un Estado palestino. En tanto, la estrategia a largo plazo es instituirse en un agente coadyuvante del sistema universal de la ONU en materia de DD.HH y derecho humanitario. Esto, basado en una dogmática jurídica internacional que, en sus orígenes, tuvo a la doctrina social de la Iglesia y al humanismo cristiano como fuentes, y que hoy reaparece en el centro de las preocupaciones de la única teocracia de Occidente.

El Vaticano representa entonces una alternativa y no sólo la instancia de última ‘ratio’ al poder militar de EE.UU, Rusia, China, Francia, Inglaterra y la Liga Árabe. Potencias que desde el estallido de la guerra en Libia han intervenido y vetado la acción de la ONU, limitando o ampliando —a conveniencia de sus capitales— los conceptos de responsabilidad internacional de proteger, justicia transicional y competencia remitida de la Corte Penal Internacional. Cada uno de ellos requisitos esenciales en las intervenciones de África.

Asimismo, las tesis de diálogo ecuménico e interreligioso que defendió por décadas Hans Küng, encuentran cauce en esta apertura vaticana. La búsqueda de un consenso sobre los nuevos límites de la soberanía estatal y la garantía supranacional de los derechos humanos son lineamientos refundacionales para su nunciatura y su colaboración con la diplomacia humanitaria. Bajo ese paradigma, también su exitosa estructura bancaria verá restringida la gestión de dineros de terroristas y criminales de guerra. Ergo, pese a la controversia, el papa Francisco contribuye al debate laico y a sentar las bases de un derecho, ya no canónico, sino ecuménico de los DD.HH y de la paz mundial.

Publicado en Diario de Concepción, 17 de junio de 2014; http://www.diarioconcepcion.cl/2014/06/17/#2/z

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