EL EXODO SIRIO

Largas filas de civiles que buscan salir de Homs a través del corredor humanitario pactado entre Al Assad y la Coalición Nacional Siria.

La triste fisonomía del conflicto sirio, no obstante haber reducido al mínimo las instituciones del derecho humanitario, hoy puede abrigar una esperanza de cambio, cuyo rumbo es complejo vaticinar. Así, pese al desánimo de algunas ONG y las recientes denuncias de tortura contra niños, la Conferencia de Ginebra II, celebrada a fines de enero, perseveró en la idea de lograr una transición pactada. Una vía cuya salida democrática podrá ser difícil, pero no imposible. Más aún con una oposición fragmentada que, sin embargo, resiste al asedio de grupos yidahistas que buscan precipitarle al terrorismo. Al menos, el primer y único acuerdo logrado entre Al Assad y la opositora Coalición Nacional Siria es fundamental para una nueva hoja de ruta: el éxodo protegido o corredor humanitario de la ciudad de Homs.

Todos los días, desde el 7 de febrero, cientos de camiones tienen el deber de trasladar hacia campos de refugiados a los civiles de este bastión rebelde. Un cese al fuego que no ha estado exento de accidentes, pero que somete a las fuerzas de gobierno a las normas de derecho penal nacional e internacional cuando cometan crímenes, tanto comunes como de lesa humanidad. La zona completa está catastrada y se tienen identificados los mandos militares de ambos bandos. Por eso, Al Assad ha prometido una acción limpia que sea vigilada por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados y la Cruz Roja Internacional.

Se estima que de los más de 2.500 habitantes, la mitad serán evacuados y los otros permanecerán en la ciudad. Ellos serán protegidos por médicos y profesionales de la misión especial de la ONU, cuyos observadores podrán recabar antecedentes sobre la acción de rebeldes, militares de gobierno, yidahistas extranjeros, y traficantes de armas y personas. En lo más inmediato, la crisis alimentaria y la polio, deben ser atendidas pues, en lo que va de año, más de 70 menores y 23 mujeres han muerto por inanición.

El desamparo que acompaña a los 9 millones de refugiados y a las familias de los más de 130 mil civiles muertos será difícil de reparar. No obstante, la reconstrucción de Siria tiene la puerta abierta. La próxima ronda de marzo podría augurar un pacto sobre el éxodo de Alepo y nuevas elecciones presidenciales para la transición.

* Publicado por Diario de Concepción, martes 11 de Febrero del 2014

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