La Haya y el derecho del mar

La resolución del diferendo Perú-Chile ante la Corte Internacional de La Haya no sólo marca un punto de inflexión en las relaciones diplomáticas y los reequilibrios de poder latinoamericanos, sino que da inicio a un nuevo debate: los desafíos actuales del derecho del mar. El próximo 27 de enero conoceremos el fallo, cuya doctrina será emblemática para este lado del continente, tanto respecto de futuras controversias de similares características como en relación al modelo e instrumentos jurídicos que los Estados elijan para abordar la problemática de la soberanía marítima.

Temas incipientes y con una débil regulación deberán ser debatidos en ambos Estados, ya respecto de su propia jurisdicción ya en una estrategia conjunta. Así, reconociendo sus derechos a nivel constitucional o legal será insoslayable abordar: la explotación de recursos energéticos, minerales y alimenticios del fondo marino, o la instauración de royalties sobre esos productos; la fiscalización y sanción al paso irregular de embarcaciones y el contrabando como delitos del derecho internacional; la implementación de corredores especiales y con franquicias comerciales competitivas respecto de Brasil, Panamá o Argentina; la protección medioambiental de las aguas más allá de la zona económica exclusiva y mar territorial; e, incluso las prevenciones de la economía del cambio climático sobre la fauna marina y el nivel de las aguas que modifican las líneas de medición.

Otros aspectos de las relaciones bilaterales que inciden en la economía y la sociedad civil, como el flujo de inversiones y la población migratoria —con aspiraciones de ciudadanía universal—, también deben considerarse parte de la estrategia chilena de desarrollo: tributación, libre competencia, mercado de valores y del trabajo, y también derechos sociales.

Más allá de las pretensiones peruanas, la corte fallará en derecho y será inapelable. Chile fue pionero, hace casi 60 años, al crear instituciones clave del derecho del mar que han devenido en dogma jurídico. Si pierde, será porque abandonó esa discusión. Esta es la oportunidad para liderar nuevas posiciones de derecho internacional con un horizonte de mayor cooperación de cara a potencias como Brasil y Argentina.

* Publicado por Diario de Concepción, domingo 22 de diciembre, pág 2 (también en versión on-line)

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