Brasil y Perú, los nuevos amigos

Algunos medios locales consideran que el actual acercamiento entre Perú y Brasil sería un factor estratégico para debilitar la defensa de nuestro país en la demanda limítrofe aún no resuelta por la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Aducen incluso una campaña de desprestigio contra Chile como un ‘mal vecino’, más interesado en la preeminencia de las relaciones comerciales que en las cuestiones de derechos humanos en materia migratoria, ambiental y cultural. Sin embargo, nada más equivocado, pues ello implica un reduccionismo de los verdaderos intereses políticos de Ollanta Humala y Dilma Roussef.

La celebrada visita de la Presidenta brasileña a Lima, la semana pasada, apunta a una agenda de posicionamiento como polos de inversiones de ambas naciones. Una alianza con una década de existencia que hoy se revitaliza centrada en la matriz energética y la futura explotación de hidrocarburos, desplazando a Bolivia, Argentina, Chile y Paraguay. Por eso, la mandataria ha mantenido en un segundo plano las relaciones con estos países: mientras ha aplazado la visita oficial a Chile —generando suspicaces titulares de prensa—, recién ha retomado relaciones con el Paraguay, tras dos años del golpe que destituyó a Lugo.

La suscripción de tres acuerdos bilaterales relativos a recursos hídricos, al mercado del trabajo y comunicaciones, auguran que prontamente podría ser realidad un corredor interoceánico entre Brasil y Perú. Esa sería una ventaja competitiva respecto de la plataforma chilena que, sin embargo, en el contexto de la Unasur, se considera un pilar fundamental para la agenda de integración futura de países vecinos en vías de desarrollo.

Brasil es el líder macroeconómico de Sudamérica que busca ampliar su campo de acción. Una política exterior inclusiva y basada en un modelo social de competencia es su estandarte, por cierto, sin descuidar las finanzas. Propuestas de reformas estructurales para América Latina financiadas por nuevas instituciones como un fondo monetario apoyado sólo por las BRICS y políticas de ciudadanía universal, pretenden reequilibrar el mapa. Chile puede recuperar un lugar preponderante en esa estrategia, el debate está abierto de cara a un nuevo gobierno.

* Publicado por Diario de Concepción, viernes 22 de noviembre, pág.2 (también publicado en versión on-line)

Anuncios