Merkel y el statu quo

 

Angela Merkel, logró ser reelecta para un tercer periodo, demostrando que es la mejor Canciller del statu quo político de Europa, la dama de hierro y la única estratega de la eurocrisis.

Con 59 años de edad y 8 en la Cancillería de Alemania, ha impuesto a sus anchas en el último quinquenio las dos premisas del ‘poder merkeliano’: la cohesión macroeconómica de la Unión Europea y la defensa dogmática de la seguridad para las inversiones y finanzas alemanas, siendo ésta la clave de su éxito. Su electorado, un 41 % del total de votos —la cifra más alta alcanzada en las últimas dos décadas por un candidato— si bien no es un éxito arrollador, es una muestra de la fidelidad de los alemanes al continuismo conservador encabezado por la CDU y su vocación de hegemonía sobre la política económica europea.

Más allá del programa, su triunfo es haber cosechado el éxito de la Agenda 2010, plan de reformas estructurales presentado el 2003 por su criticado antecesor, el socialdemócrata Gerhard Schröder. No sólo bajó el desempleo gracias a incentivos fiscales y la consolidación del mercado del empleo mínimo, sino que redujo el rol del Estado en materia de derechos sociales, eliminando subsidios laborales y previsionales, en tanto se fortaleció la alianza con la banca privada y proliferó el mercado crediticio. A la era Merkel se le debe haber recobrado además el poder de Alemania sobre la eurozona, a través de la exportación de su “Agenda 2010” y los salvatajes de Grecia y Chipre, así como los planes preventivos de España, Italia, Portugal y Francia.

La Canciller bien podría formar gobierno sólo con miembros de su partido, ahora fortalecido en el Parlamento tras la caída de liberales, sus actuales socios de coalición de centroderecha, quienes quedaron fuera del Bundestag y los magros resultados de sus opositores verdes y piratas. Sin embargo, Merkel ha dicho que gobernará con una gran coalición que incluya a los socialdemócratas, la segunda fuerza electoral, tal como hace 8 años, aun cuando critiquen su gestión.

Es la legitimidad que necesita para mantener su ascendiente sobre Europa la que está en juego, porque más allá de los límites de la CDU y su reducida economía social de mercado, está el control del statu quo merkeliano.

* Publicado por Diario de Concepción, martes 24 de septiembre, pág. 2 (también en versión on-line)

Anuncios