El diálogo en Siria

El ataque con gas sarín del 21 de agosto y la muerte de 1400 personas, es un crimen de lesa humanidad que marca un punto de inflexión en la crisis de Siria. Hoy, contrario a lo que ha sido el debate, los actores mundiales abogan por una transición pactada antes que una intervención militar. El escenario ha cambiado tras la respuesta sancionatoria de EE.UU y la amenaza inminente de su plan militar, cuya aprobación por el Congreso está en entredicho. Un ataque de tres días contra objetivos de defensa sirios que, prescindiendo del voto favorable de la ONU, use los polémicos drones, constituye una agresión ilegítima intolerable y revive los casos de Irak y Afganistán, así como el temor a una guerra con Rusia, permanente proveedor de material bélico del gobierno de Al Assad.

Acordar la desmovilización paramilitar e instaurar una transición pactada bajo los principios de la ‘responsabilidad de proteger’ que debe ejercer el gobierno hacia su población —prevenir que se cometan crímenes contra los derechos humanos, reaccionar cuando ocurran y reconstruir la sociedad luego de una crisis— y la ‘justicia transicional’ —castigo a los autores y reparación a las víctimas de crímenes de guerra y lesa humanidad—, tiene mayor viabilidad que hace un año cuando Kofi Annan renunciaba a su misión de enviado especial para la Paz. Entre marzo y agosto de 2012, Annan negoció una propuesta de 6 puntos que buscaba la apertura de un proceso político con todos los sectores de pueblo sirio, pero fue rechazado, pues en su elaboración primaron más las condiciones de otras naciones.

Ahora Lajdar Brahimi, su sucesor, ha comenzado las tratativas para una Conferencia de Paz defintiva avalada por la ONU, fijando un itinerario de gobierno autónomo sin protectorados o medidas cautelares externas, como era la propuesta norteamerica-rusa hace unos meses. El nuevo plan, basado en la doctrina Annan, toma dos líneas de acción: por un lado, el fortalecimiento de la mesa de diálogo vigente entre el gabinete de Al Assad y algunos líderes de la multifacética oposición siria, y, por otro, la negociación multilateral como garantes, no interventores, de Irán (con un nuevo Presidente), Rusia, La Liga Árabe, Turquía, Jordania, Italia, España y el Consejo de Seguridad.

Ante las atrocidades de la guerra, el diálogo fundante de un pacto social para la paz en Siria es viable, sobretodo cuando todas las partes están asumiendo la naturaleza de última ratio de las intervenciones militares.

* Publicado por Diario de Concepción, martes 10 de septiembre, pág.2 (también en versión on-line)

 

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